La huella de Felipe II: los monumentos del Rey Prudente más allá de El Escorial

Felipe II nació el 21 de mayo de 1527 en el Palacio Pimentel de Valladolid. Hijo, nieto, sobrino y padre de reyes, pasó a la historia como el “Rey Prudente”. En 1556, tras la abdicación de su padre, el emperador Carlos V, comenzaron sus 42 años de reinado sobre Las Españas. Alabado por unos, calumniado por otros que se suman a la leyenda negra que acompaña desde hace siglos al monarca, no cabe duda que Felipe II es uno de los reyes más universales de la historia, y su huella todavía está presente en diversos puntos de su geografía.

Felipe II retratado por Sofonisba Anguissola. Fuente: Museo Nacional del Prado

Aunque en su imperio nunca se ponía el sol, pasó la mayor parte de su vida en España, donde auspició la construcción de imponentes monumentos que van mucho más allá del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, su obra más reconocida y la Octava Maravilla del mundo. Segovia, Aranjuez,Ávila o Madrid son otros puntos de España en los que también podemos contemplar la huella patrimonial del Rey Prudente. ¿Vienes a descubrirlos?

PALACIO DE VALSAÍN (SEGOVIA)

Cuatro años después de subir al trono, Felipe II emprendió la construcción del Palacio de Valsaín, en Segovia, sobre la Casa del Bosque de los monarcas medievales de la Casa de Trastámara que servía de pabellón de caza. El Rey Prudente levantó un complejo de estilo flamenco motivado por la arquitectura que había contemplado en su Felicissimo Viaje por los Países Bajos.

El resultado fue un verdadero Real Sitio en el que la Corte disfrutaba del otoño, con la tranquilidad de los bosques y jardines que lo rodeaban. En 1682, el palacio se incendió y cayó en la ruina, ya que los Borbones no se interesaron por su reconstrucción, prefiriendo Felipe V establecer un nuevo complejo, La Granja de San Ildefonso. Tras años de deterioro, solo queda una torre en pie, el único recuerdo de este impresionante complejo, cuya maqueta se expone en el Centro Nacional de Educación Ambiental de Valsaín.

MONASTERIO DE SAN JERÓNIMO DE GUISANDO (ÁVILA)

El Monasterio de San Jerónimo de Guisando (El Tiemblo, Ávila) fue uno de uno de los primeros cenobios jerónimos construidos en España, ya que su fundación data de 1375. Al igual que otros complejos regidos por esta orden religiosa, estuvo muy ligado a los Trastámara, quienes lo visitaron en varias ocasiones, y a ellos le siguieron los Austrias, entre ellos Felipe II.

En 1546, se produjo un incendio en el Monasterio de San Jerónimo de Guisando que motivó que Felipe II promoviera su reconstrucción, aprovechando las obras para ampliar su espacio. De hecho, algunas fuentes comentan que el Rey Prudente llegó incluso a valorar este enclave para levantar el proyecto que luego construyó en El Escorial, ya que se alojó en el cenobio en varias ocasiones. Hoy sobrevive al olvido, después de que fuera víctima de la desamortización, aunque sus ruinas y jardines han sido rehabilitados. Está declarado Bien de Interés Cultural y Paraje Pintoresco.

PALACIO REAL DE ARANJUEZ (COMUNIDAD DE MADRID)

El origen del Palacio Real de Aranjuez se encuentra en la Casa Maestral de la Orden de Santiago de Aranjuez. El título de Maestre fue incorporado a la Corona en tiempos de los Reyes Católicos, siendo ratificada la decisión en 1523 por el Papa Adriano en 1523, y con esta decisión la casa también pasó a ser propiedad del patrimonio real.

Carlos V dio los primeros pasos para convertir Aranjuez en un Real Sitio, y su deseo se vio cumplido con su hijo, Felipe II, que convirtió la histórica Casa Maestral de la Orden de Santiago en un magnífico palacio a partir de 1565 que la Corte disfrutaba en los meses primaverales. Juan Bautista de Toledo o Juan de Herrera fueron algunos de los arquitectos que intervinieron. El proyecto fue finalizado por Felipe IV, aunque las reformas de los Borbones fueron las que le dieron el aspecto que contemplamos hoy en día. A pesar de ello, la huella del Rey Prudente todavía se aprecia en este Real Sitio.

MONASTERIO DE SAN JERÓNIMO EL REAL (MADRID)

En tiempos de Enrique IV de Castilla, fue construido cerca del Manzanares un cenobio regido por los jerónimos. Sin embargo, debido a la insalubridad del lugar, los monjes solicitaron permiso a los Reyes Católicos para trasladarse a otro punto más céntrico de la villa, levantando un complejo de estilo gótico isabelino del que todavía hoy se conserva la iglesia, a pesar de las reformas sufridas.

En 1561, Felipe II ordenó construir el anexo Cuarto Real al Monasterio de San Jerónimo de Madrid, desde donde el Rey podía seguir la misa que se estaba celebrando en la iglesia, algo que repitió posteriormente en sus aposentos de El Escorial. Esta construcción del Rey Prudente fue el germen del futuro Palacio del Buen Retiro, construido por Felipe IV, y cuyos jardines son la mayor herencia.

PLAZA MAYOR DE VALLADOLID

Tras un incendio, la Plaza Mayor de Valladolid fue reconstruida en 1561 con la supervisión de Felipe II, que dotó a su ciudad natal de la primera plaza mayor regular de España, cerrada y con soportales. El modelo fue tomado como ejemplo para otras del país, como la de Madrid. A lo largo de los siglos, la Plaza Mayor de la capital del Pisuerga ha cambiado su fisionomía, pero sigue manteniendo el espíritu de ser el centro neurálgico y social de la ciudad.

MONASTERIO DE SAN LORENZO DE EL ESCORIAL

Para conmemorar la victoria española en la Batalla de San Quintín, Felipe II levantó el Monasterio de San Lorenzo, en El Escorial, entre 1563 y 1584. El complejo incluía el cenobio, un palacio, biblioteca y también una cripta o panteón real, donde reunió a sus familiares más cercanos.

Felipe II quiso con El Escorial «elevar un palacio para Dios y una choza para el Rey». Sin embargo, este proyecto, el más importante de su reinado y que dio lugar a la creación del Real Sitio en el que la Familia Real española disfrutó del otoño hasta el reinado de Fernando VII, se convirtió también en la Octava Maravilla del Mundo, la obra cumbre del estilo herreriano y en Patrimonio de la Humanidad.

CONVENTO DE LA HOZ (SEGOVIA)

El Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de la Hoz, conocido como Convento de la Hoz, es un cenobio situado en las Hoces del Duratón que fue regentado por la Orden de San Francisco y cuya fundación se remonta al siglo XIII, encontrando la primera referencia en 1231. La reina Isabel La Católica era muy devota de la advocación del convento y visitó en varias ocasiones el cenobio.

«El católico Felipe II, Rey de Las Españas, vino aquí año 1565 y dio limosna para esta plazuela y para toda la obra nueva de esta casa» reza una inscripción que recuerda la huella del Rey Prudente en el ruinoso convento segoviano, que terminó las obras emprendidas por su bisabuela Isabel tras un derrumbe producido por una tormenta, ampliando algunas estancias más. Este convento trata de sucumbir al olvido en una hoz del río Duratón desde el siglo XIX en que fue desamortizado.

ALCÁZAR DE SEGOVIA

En 1570, Felipe II se casó con Ana de Austria en el Alcázar de Segovia, donde disfrutaron en unos días de descanso. Meses antes, ordenó reformas para acondicionar la fortaleza. No obstante, las obras prosiguieron en 1578. Al Rey Prudente se le deben los tejados de pizarra y chapiteles, que dotaron a la fortaleza medieval de un estilo uy europeo, el patio de armas y las estatuas del Salón de Reyes en las que reunió a todos sus antecesores.

FELIPE II EN LA VILLA DE MADRID

Felipe II instaló la capital del Reino en Madrid en 1561. En 1580, reforma la Plaza del Arrabal para convertirla en Plaza Mayor, contratando para ello a su arquitecto de cabecera, Juan de Herrera. Estas obras son antecedente de la remodelación realizada por su hijo Felipe III y que dotaron a este punto del que observamos hoy en día.

En época de Felipe II, se construyó también en Madrid la Casa de las Siete Chimeneas, hoy sede del Ministerio de Cultura. Se trata de un edificio histórico del Barrio de Chueca en el que vivió Elena, supuesta amante del Rey Prudente y cuyo fantasma dicen que todavía vaga por él.

CASTILLO DE SIMANCAS (VALLADOLID)

En 1540, Carlos V había fundado el Archivo de Simancas y lo instala en una torre del castillo del que recibe su nombre. Felipe II ordenó su reforma a Juan Herrera entre 1578 y 1592, para que todo el edificio fuera ocupado por el archivo, siendo de esta época el aspecto que presenta actualmente. Se trata de uno de los archivos en activo más antiguos de Europa, estando declarado Memoria del Mundo por la UNESCO.

CATEDRAL DE VALLADOLID

Al final de su reinado, Felipe II consiguió que la Santa Sede elevase a su Valladolid natal a rango de diócesis, para contar con catedral propia. El monarca no vio terminado el que se proyectó por Juan de Herrera como mayor templo de la Cristiandad, pero ni él ni nadie: está inconclusa al 45%. A pesar de que popularmente se dice que no se acabó porque el Rey Prudente se llevó los fondos para construir El Escorial, el monasterio de la Sierra de Guadarrama ya estaba acabado para entonces.

La huella de Felipe II se encuentra presente en muchos puntos de España, de aquella España en la que hoy en día sí que se pone el sol pero que es rica en patrimonio cultural en forma de grandes monumentos, como los que hoy hemos descubierto. Los amantes de la historia tienen la oportunidad perfecta de reencontrarse con ella realizando esta ruta turística que sigue la herencia patrimonial del Rey Prudente y que, como hemos visto, abarca mucho más que el Monasterio de El Escorial. Sin duda, este itinerario te hará sentir un verdadero #turistaenmipaís.

J.

3 comentarios sobre “La huella de Felipe II: los monumentos del Rey Prudente más allá de El Escorial

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