Aranjuez, El Escorial, El Pardo y La Granja de San Ildefonso, un Real Sitio para cada estación

A pesar de que son muchos los monasterios, abadías, palacios o jardines que gestiona Patrimonio Nacional, únicamente han llegado hasta nuestros días cuatro Reales Sitios, cuatro espacios en los que la naturaleza, la arquitectura, el arte y la historia caminan de la mano, sin soltarse. Es precisamente esta unión la que dota de magia a cada uno de los entornos que se han generado en estos lugares ligados a la Corona y que hoy en día sirven también a los intereses instituciones y culturales del Estado español en su conjunto.

Cuando los turistas se preguntan cuáles son los Reales Sitios de España, la respuesta es una sola: Aranjuez, El Escorial, El Pardo y La Granja de San Ildefonso. A pesar de que por la geografía de todo el país se levantan otros palacios o enclaves ligados históricamente a la Corona española, únicamente estos cuatro son los que cuentan con esta denominación. Diversos reyes han ido interviniendo en su construcción, especialmente los Austrias pero sobre todo los Borbones. Sin embargo, el origen de los Reales Sitios es anterior a todos ellos. ¿Te vienes a descubrir su historia y todo lo que te espera en ellos cuando los visites?

Qué es un Real Sitio

Mientras que La Granja de San Ildefonso es un Real Sitio, el Monasterio de las Huelgas de Burgos o el Palacio de la Almudaina de Palma de Mallorca no lo son. La diferencia entre estos enclaves, que forman parte todos ellos de la red de espacios de Patrimonio Nacional, radica en su fisionomía. Los Reales Sitios son conjuntos monumentales compuestos por una ciudad palatina y un núcleo urbano anexo, integrados en un enclave de alto valor paisajístico. Esto les diferencia del resto de edificios independientes pertenecientes también a esta institución encargada de la gestión de los espacios que históricamente han estado ligados a la Corona de España, como los anteriormente mencionados.

Vista del Palacio Real de La Granja de San Ildefonso

A pesar de que los cuatro Reales Sitios de España han ido evolucionando de diferente forma a lo largo de los siglos en que se fueron construyendo, todos ellos responden a un patrón arquitectónico común: un palacio real, una capilla, iglesia o basílica, un entorno natural único (Sierra de Guadarrama en El Escorial y La Granja, vega del río Tajo en Aranjuez y Monte del Pardo en El Pardo), un pueblo nacido a la sombra de la residencia regia, y edificaciones anexas fundamentales para la Corte, como caballerizas, espacios de recreo, jardines o fuentes monumentales.

Historia y origen de los Reales Sitios

Una de las principales particularidades de la monarquía medieval era su carácter itinerante. Los monarcas de los reinos hispánicos de la península Ibérica no tenían una capital fija, sino que su Corte se iba trasladando por diversos puntos de su geografía. Esto provocaba que contasen con diversas propiedades distribuidas por todo el país, aunque también en ocasiones se hospedaban en residencias de nobles o en monasterios. Por ejemplo, los Reyes Católicos, cuando visitaban la villa de Madrid, se alojaban en el Palacio de los Lasso de Castilla, que se encontraba en La Latina, junto a la Iglesia de San Andrés, utilizando el Alcázar para actos protocolarios o judiciales.

La reina Juana I fue la última Trastámara que reinó en España. Fuente: Museo Nacional de Escultura

Los Trastámara, dinastía que rigió la Corona de Castilla desde 1379 hasta 1555, fueron los reyes medievales que sembraron la semilla de los Reales Sitios. Estos monarcas construyeron pabellones de caza en los que se alojaban en las denominadas “jornadas reales”, momentos de recreo para evadirse de la rutina de una Corte que, como hemos dicho, todavía era itinerante. Con el cambio de dinastía y de tiempo, los Austrias establecieron una capital fija, Madrid, en 1606, en torno a la cual prosiguieron la labor emprendida por sus ancestros.

“El rey Felipe V de España, la reina María Luisa Gabriela de Saboya y el príncipe Luis niño matando al dragón de la herejía delante del monasterio de El Escorial”. Fuente: Patrimonio Nacional

Sin embargo, fueron los Borbones los que, importando la tradición cortesana de Versalles respecto a París, convirtieron definitivamente a estos espacios en centros de poder estacionales que acogían a todo su séquito durante determinados meses al año. Alejados de la capital, pero cerca de ella para seguir controlando todos los asuntos de gobierno, los cuatro Reales Sitios de España se encuentran en las inmediaciones de Madrid. Durante cerca de dos siglos, la Corte siguió el siguiente patrón de comportamiento: El Pardo en invierno, Aranjuez en primavera, La Granja en verano y El Escorial en otoño, mientras que las fiestas de Navidad y Semana Santa las celebraban en Madrid, en el Palacio Real o en el del Buen Retiro.

Real Sitio de El Pardo

El Real Sitio de El Pardo tiene su origen durante el reinado de Enrique III de Castilla, que construyó un pabellón de caza o quinta de recreo en torno a 1405. Esta finca fue ampliada posteriormente por Enrique IV, levantado un castillo. Con el cambio de dinastía, el emperador Carlos V, primer rey Austria de España, decidió transformar la residencia y convertirla en un palacio, germen del Real Sitio, encargándose Felipe II de su decoración. La famosa “Venus del Pardo”, de Tziano, se exponía en él, estando hoy en el Museo del Louvre de París.

Palacio de El Pardo en tiempos de los Austrias. Fuente: Patrimonio Nacional

Con la llegada al trono del primer Borbón, Felipe V, comenzaron las obras de remodelación del palacio, que lo convirtieron en residencia invernal de la Corte, aproximadamente desde la Epifanía hasta Semana Santa. Fue con Carlos III cuando este Real Sitio adquirió su verdadera importancia, encargando a Sabatini su remodelación y construyendo la Casita del Príncipe para el heredero de la corona.

Palacio del Real Sitio de El Pardo. Fuente: Patrimonio Nacional

Cabe destacar que Alfonso XII falleció en el palacio del Real Sitio de El Pardo, siendo su sucesor, Alfonso XIII, el último monarca en residir en este lugar. Durante la dictadura franquista, El Pardo fue residencia del dictador y su familia, aunque la restauración de la democracia le dotó de su uso actual: servir de residencia a jefes de Estado extranjeros. A pesar de ello, se puede visitar y disfrutar de su entorno, al estar enclavado en plena naturaleza.

Real Sitio de Aranjuez

El antecedente del Real Sitio de Aranjuez se encuentra en la Casa Maestral de la Orden de Santiago, incorporada a la Corona en tiempo de los Reyes Católicos, cuando el cargo de Maestre quedó integrado como uno de los títulos de la Monarquía, tomando el puesto Fernando El Católico en 1489 y, con él, también esta propiedad situada en la naciente Aranjuez.

Detalle del palacio que Felipe II construyó en Aranjuez

La sencilla casa de la Orden de Santiago estaba rodeada de huertas y jardines. Se trataba de todo un oasis en mitad de un paisaje seco, enclavado en mitad de la vega del río Tajo a 50 kilómetros de Madrid. En este entorno se fijó precisamente Carlos V, que creó el Real Bosque, mientras que su sucesor, Felipe II, levantó un palacio que sentó las bases del actual. Felipe V ordenó ampliarlo en 1715, finalizando las obras Carlos III, aunque durante el transcurso cabe destacar la ordenanza de Fernando VI, que autorizó el libre establecimiento de personas en Aranjuez, dando lugar al nacimiento de la ciudad anexa al propio palacio, al Real Sitio.

El Real Sitio de Aranjuez fue la residencia temporal de la Corona durante los meses primaverales desde tiempos de Felipe II. Los canales del Tajo sirvieron a la familia real para disfrutar de la navegación en ricas falúas, hoy expuesta en un museo creado específicamente para su exhibición. Alfonso XII fue el último monarca en residir en Aranjuez, destacando que la primera llamada de teléfono realizada en España fue entre el palacio y Madrid, entre el monarca y su futura esposa, María de las Mercedes de Orleans.

Real Sitio de El Escorial

El Real Sitio de El Escorial fue una obra completamente nueva emprendida por Felipe II. Su origen se encuentra en el monasterio al que da nombre, la construcción más importante emprendida por el Rey Prudente y el símbolo cultural y patrimonial de su reinado, con el que quiso conmemorar la victoria española sobre los franceses en la Batalla de San Quintín.

Panorámica de El Escorial. Fuente: Patrimonio Nacional

Aunque el enclave no cuenta con antecedentes medievales, sí conviene destacar que muy cerca de él se encuentra la Casa-Fuerte El Campillo, un pabellón de caza de tiempos de los Trastámara por el que parece que pasó la propia reina Isabel La Católica y que quedó integrada al Real Sitio tras decidir Felipe II levantar en esta zona el monasterio, sirviendo de finca agrícola de explotación para el cenobio y palacio.

Interior del palacio de los Austrias del Monasterio de El Escorial. Fuente: Patrimonio Nacional

El Escorial dejó de ser una pequeña aldea de la Sierra de Guadarrama y dependiente de Segovia, para convertirse a partir de 1563 en una villa de realengo. En este Real Sitio disfrutaba la familia real desde tiempos de los Austrias del otoño. Los Borbones también dejaron su huella en este portentoso complejo, destacando también la construcción de la Casita del Príncipe por Juan de Villanueva en el siglo XVIII. Fernando VII, que nació aquí el 14 de octubre de 1784, fue el último rey que se alojó en él. A pesar de ello, sigue estando completamente ligado a la Corona de España, ya que dentro del monasterio está el panteón real.

Real Sitio de La Granja de San Ildefonso

La Casa del Bosque en la que Enrique IV cazaba fue reformada por Felipe II en la década de 1550, dando lugar al Palacio de Valsaín, en el que la Corte disfrutaba del otoño y la caza. Tras su incendio a finales del siglo XVII, Felipe V, lejos de reconstruirlo, decidió levantar un nuevo complejo a 11km: La Granja de San Ildefonso, el pequeño Versalles español que supuso la consolidación definitiva de los Reales Sitios de España.

Fachada del palacio del Real Sitio de San Ildefonso

La Granja de San Ildefonso fue el gran proyecto personal de Felipe V. De hecho, en su colegiata se encuentra enterrado, huyendo de la frialdad de El Escorial. El Real Sitio de San Ildefonso es el único situado fuera de Madrid, pero también el que mayor valor paisajístico presenta. De las 14.000 hectáreas, el 80% se correspondían con bosques. Fue en este enclave donde la familia real disfrutaba de los meses de verano, tradición que mantuvieron hasta el siglo XX, con Alfonso XIII. De hecho, Juan de Borbón, el padre de Juan Carlos I, nació en el palacio el 20 de junio de 1913.

Fuentes monumentales del Real Sitio de La Granja de San Ildefonso

Uno de los principales atractivos del Real Sitio de San Ildefonso son los jardines y fuentes monumentales que complementan al palacio real. El establecimiento de la Real Fábrica de Cristales en tiempos de los Borbones dio un impulso económico a la población que se asentó en los alrededores del recinto palatino, un pueblo que todavía hoy sigue vivo y en donde los restaurantes que sirven el famoso judión complementan al turismo histórico y cultural.

Visita los Reales Sitios de España

Actualmente, los Reales Sitios han perdido la función primitiva con la que nacieron, es decir, ya no alojan a la Familia Real española. Sin embargo, siguen estando al servicio de la Corona y el Estado para actividades institucionales, alternándolas con las visitas turísticas y culturales.

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Los Reales Sitios son enclaves patrimoniales únicos que destacan por encima de otros espacios de España, gracias a las características arquitectónicas, artísticas y paisajísticas con las que cuentan. De hecho, El Escorial y Aranjuez están declarado Patrimonio de la Humanidad. No obstante, la gran mayoría acuden hasta todos ellos buscando las huellas históricas y los secretos cortesanos que todavía susurran sus muros y jardines.

Los Reales Sitios son una excursión imprescindible se visita Madrid

Reyes, reinas y sus Cortes pasearon por todos estos Reales Sitios durante siglos. Ahora, los visitantes y curiosos son los que disfrutan de sus palacios, sus jardines, sus fuentes y los paisajes que se vislumbran desde ellos, respirando el aire puro de Guadarrama, el Pardo o la vega el río Tajo. Cuando se visita Madrid, hay que acercarse hasta todos ellos o, al menos, hasta alguno. Sin duda, recorrer estos enclaves hace que te sientas un #turistaenmipaís.

J.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

GARCÍA HERNÁNDEZ, M., MÍNGUEZ GARCÍA, M. C. (2005). Funcionalidad turística de los Reales Sitios de España: problemas y perspectivas. Eria (66), pp. 71-84. Recuperado de: https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/1281984.pdf

URTEAGA, L. (2014). Los planos de los Sitios Reales españoles formados por la Junta General de Estadística (1861­ 1869). Script Nova (482), pp. 463-499. Recuperado de: http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-482.htm

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