Una visita al Museo de la Almudena, donde la historia de la Catedral de Madrid se hace presente

Dicen que el mejor lugar del mundo para vivir es Madrid y que, después de Madrid, solo puede estar el cielo. Desde la cúpula de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena, el famoso dicho que se esconde detrás de esa afirmación, «De Madrid al cielo», cobra verdadero sentido. La panorámica que se vislumbra desde las alturas de la principal iglesia de la capital de España, además de catedral más joven de todo el país, impresiona a todo el que la contempla, al mostrar una de sus vistas más desconocidas en la que ciudad moderna se fusiona con la villa más castiza, desde donde vemos como el Madrid de los Austrias se da la mano con el de los Borbones o nos olvidamos por un momento del asfalto y los adoquines de las calles al contemplar los tonos verdes y frescos de la Casa de Campo o de la no tan lejana sierra.

Aunque la vista desde la cúpula de la Catedral de la Almudena es un gran reclamo para adentrarse en el Museo catedralicio, ya que a través de él se accede hasta este privilegiado mirador, también es la oportunidad perfecta para conocer la historia del templo de la mano de sus encantadores y preparados guías, descubrir los ricos tesoros que custodian sus vitrinas y, por qué no decirlo, eliminar también tópicos e ideas sin fundamento y enamorarse de esta construcción que tantos debates viene suscitando desde hace décadas, o, mejor dicho, desde que finalizó su construcción. ¿Te vienes a conocer todo lo que te espera en tu visita al Museo de la Catedral de la Almudena?

Qué ver en el Museo de la Almudena

Nadie que visite la Catedral de Santa María la Real de la Almudena puede irse sin pasar por el Museo catedralicio. Se trata de uno de los espacios culturales más desconocidos de Madrid, a pesar de que en los últimos años, y gracias a iniciativas como «#AbiertoAlAtardecer» o «El atardecer de las catedrales», ha aumentado su popularidad y se ha dado a conocer por las visitas que ofrece a la cúpula del templo, desde donde se observa una de las panorámicas más asombrosas de la villa.

Torres de la Catedral de la Almudena fotografiadas desde la cúpula

Sin embargo, el Museo de la Almudena es mucho más que su privilegiado mirador, puesto que sus salas están repletas de tesoros artísticos, literarios, textiles o de orfebrería, imprescindibles para descubrir el origen de la catedral o la historia de la diócesis madrileña.

Sala capitular y Sacristía mayor

Una de las ventajas de visitar el Museo de la Almudena es la posibilidad de disfrutar de algunas estancias de la catedral de Madrid que en una visita libre por el templo no se pueden llevar a cabo. Concretamente, nos referimos a la Sala Capitular y la Sacristía Mayor. Se trata de dos espacios que todavía son utilizados en algunas celebraciones que tienen lugar en la iglesia, lo que, sin duda, hace mucho más especial poder pasear por ellas y contemplar su riqueza artística.

  • Sala capitular. En esta estancia de la catedral se reúne el Cabildo, conformado por los miembros que llevan a cabo la administración del principal templo de la Archidiócesis de Madrid. La sala se configura también como espacio de conferencias, un lugar único por la carga simbólica de su decoración, conformada por mosaicos realizados por el sacerdote jesuita Marko Ivan Rupnik, famoso también por obras similares realizadas en los santuarios de Fátima o Lourdes, o en el Palacio Apostólico de San Pedro del Vaticano. Escenas bíblicas, la Transfiguración de Cristo o representaciones de santos madrileños, como San Isidro, Santa María de la Cabeza, Santa Maravillas de Jesús o Santa María Soledad Torres, se aprecian en las paredes de la Sala capitular.
La Sala Capitular de la Catedral de la Almudena está decorada con impresionantes mosaicos. Fuente: Twitter Museo Almudena
  • Sacristía mayor. La carga simbólica de la Sala capitular continúa en la Sacristía mayor, otro de los espacios de la Catedral de la Almudena que se puede visitar al acceder al museo catedralicio. De nuevo, son los mosaicos de Marko Rupnik los que decoran las paredes de la estancia, en este caso en torno al tema de la creación. La sacristía se utiliza frecuentemente por el Obispo y los sacerdotes para revertirse en ella para las celebraciones que tienen lugar en la catedral.
La Sacristía Mayor continúa utilizándose en las grandes celebraciones que tienen lugar en la catedral. Fuente: Twitter Museo Almudena

Recorriendo la historia de la Catedral de Madrid

Visitar el Museo de la Almudena permite responder una de las preguntas más repetidas entre los turistas de Madrid: ¿por qué su catedral es la más moderna de España? No fue hasta 1885 cuando la capital del país se constituyó en diócesis propia, desligándose del arzobispado de Toledo, al que hasta entonces pertenecía. La demolición unos años antes, concretamente en 1868, de la antigua Iglesia de Santa María de la Almudena, en la que se daba culto a la patrona de la villa en la Calle Mayor, motivó que el proyecto de nueva parroquia se reconvirtiera en templo catedralicio.

Las estancias que el Museo de la Almudena dedica a la historia de la catedral están protagonizadas por nombres como Alfonso XII o María de las Mercedes, promotores de la construcción del templo y cuyos retratos forman parte de los elementos que ayudan a seguir el discurso expositivo. No son los únicos personajes cuyos rostros podemos contemplar y que nos ayudan a descubrir la evolución de la catedral madrileña, destacando también el retrato de la Reina María Cristina, segunda esposa del Rey Alfonso XII y que inauguró la cripta catedralicia en 1911, o el busto de la hija de ambos, la Infanta María Teresa de Borbón, fundadora de la Corte de Honor de Santa María la Real de la Almudena.

Maqueta del proyecto neogótico de la Catedral de la Almudena. Fuente: Twitter Museo Almudena

Cabe destacar que, en la subida a la cúpula, los visitantes se encuentran con la maqueta del proyecto neogótico de la catedral, el primero que se diseñó para el templo por parte del arquitecto Francisco de Cubas, siguiendo los preceptos imperantes en Europa impuestos por Viollet-le-Duc. Muchos son los que se preguntan por qué no se llevó a cabo, dado que sus formas son realmente espectaculares y se habría convertido en la obra neomedieval más importante de España, pero para poder conocer el motivo hay que visitar el Museo, cuyos guías tienen la respuesta.

Sobre San Isidro y La Almudena, patronos de Madrid

Dentro del discurso expositivo que nos plantean desde el Museo de la Catedral de la Almudena destaca especialmente el espacio dedicado a los Santos Patronos de la villa. La devoción por San Isidro Labrador y por Nuestra Señora de la Almudena se remonta a los albores del Madrid medieval, y prueba de ello lo encontramos en algunos de los elementos que se exponen en las vitrinas de las dependencias que se les dedican.

La Virgen de la Almudena se representa en una talla gótica de finales del siglo XV

Nuestra Señora de la Almudena es la Patrona de la villa y su origen se vincula a la conquista cristiana. La talla original, de estilo gótico y que sustituye a una anterior que se perdió en un incendio reinando Enrique IV, recibe culto en el crucero de la catedral, aunque no siempre ha estado en ese lugar, tal y como se descubrirá visitando el Museo. Del mismo, tampoco siempre la hemos contemplado como hoy en día hacemos. En 1623, la reina Isabel de Borbón, esposa de Felipe IV, comenzó la tradición de vestir a la Patrona de la villa con mantos y ropajes, lo cual se mantuvo hasta 1890. El Museo conserva 14 vestidos que han sido regalados por nobles y reinas, destacando el de la Reina María Luisa de Parma de 1786. Una réplica de la Virgen ayuda a exponerlos y hacernos ver cómo la veneraron los antepasados de los madrileños.

Réplica revestida de la Virgen de la Almudena en el Museo catedralicio. Fuente: Twitter Museo Almudena

La Real Esclavitud de la Virgen de la Almudena, fundada en 1640 por el Duque de Pastrana bajo las órdenes de Felipe IV, ocupa también un espacio dentro del Museo, al ser la congregación encargada de dar culto a la Patrona de Madrid desde hace más de trescientos años. Destaca el histórico libro en el que los miembros de la realeza española, entre ellos los Monarcas, han ido estampando su firma para declarar su pertenencia a esta asociación. No obstante, sobresale también la custodia realizada en el siglo XVII procedente de la antigua Iglesia de la Almudena que, costeada por esta congregación está realizada con piedras preciosas, rubíes o diamantes, siendo uno de los elementos litúrgicos más valiosos de los que se conservan en Madrid.

Detalle del Códice de San Isidro. Fuente: Twitter Museo Almudena

Por otro lado, en el espacio dedicado al Santo Patrón sobresale el Códice de San Isidro, una verdadera joya de la literatura de la segunda mitad del siglo XIII en la que se relatan los principales milagros que se atribuyen al mismo. Este manuscrito fue fundamental para la canonización del santo el 12 de marzo del año 1622 gracias al Papa Gregorio XV. En la Plaza Mayor de la villa se celebró una misa de acción de gracias por ello, exponiéndose también las vestiduras que los sacerdotes utilizaron en aquella histórica jornada, que se suman al rico patrimonio textil que conserva el Museo.

La consagración del templo

Después de haber recorrido la historia de la Diócesis de Madrid, de sus Santos Patronos y de su principal iglesia, es decir, la Catedral de la Almudena, llega el final de la visita con la estancia dedicada a la consagración del templo, el momento en el que cada una de las piedras que lo conforman adquieren su verdadero sentido, pasando a ser la principal casa de Dios en Madrid. Después de más de un siglo de construcción, el Papa Juan Pablo II se trasladó a la capital de España para consagrar el 15 de junio de 1993 la última catedral construida en Europa. Fue la primera vez que un Papa consagraba una catedral fuera de Roma.

San Juan Pablo II accediendo a la Catedral de la Almudena para su consagración. Fuente: Twitter Museo Almudena

En el Museo de la Almudena se conserva la casulla que San Juan Pablo II utilizó en la ceremonia de consagración. Este Papa es una de las figuras que forman parte de la historia de la catedral madrileña, por lo que también tenía que contar con un hueco dentro de las estancias del museo. Sin embargo, no solo aquí podemos encontrar la vinculación con el templo. A los pies de la Virgen de la Almudena, en el crucero de la catedral, un panel recoge la oración que el Santo Padre dedicó a la Patrona de Madrid el día de la consagración, cuando se postró a sus pies, sin olvidar también el pequeño altar en el que se conserva como reliquia una gota de su sangre o la estatua que preside la entrada lateral a la catedral.

Los miradores del Museo de la Almudena

A pesar de los grandes tesoros que custodia el Museo de la Almudena, ya que los que hemos mencionado son solo una pequeña muestra de todo el rico patrimonio con el que cuenta, las vistas que se disfrutan desde sus diferentes miradores son los grandes atractivos para la mayoría de los visitantes. El primero de ellos es el balcón de la catedral, situado en la fachada principal y orientado hacia el Palacio Real. Desde aquí, es posible contemplar toda la fachada principal de la gran joya del Madrid de los Borbones, vislumbrando en un segundo plano los rascacielos de la Plaza de España.

Panorámica del Palacio Real de Madrid desde el balcón de la Catedral de la Almudena

Las estatuas de los 12 Apóstoles que protegen la cúpula de la Catedral de la Almudena comparten espacio desde hace unos años con los turistas y visitantes del Museo catedralicio. La subida hasta el punto más alto del templo pone fin al recorrido, aunque lo hace dejando boquiabiertos a todos y cada uno de los turistas, especialmente a la hora del atardecer. Desde este espacio, es posible contemplar una de las panorámicas más espectaculares de Madrid. Desde la Casa de Campo, pasando por la cúpula de San Francisco el Grande, los campanarios del Madrid de los Austrias, la otra catedral de Madrid, los edificios de la Gran Vía, la Plaza de España y, por supuesto, los tesoros arquitectónicos del Madrid de los Borbones, todos los visitantes disfrutan encontrando e identificando cada uno de estos lugares. Sin duda, incluir la subida a la cúpula de la catedral fue un gran acierto por parte del equipo del Museo.

Los 12 Apóstoles contemplan cada día el atardecer de Madrid desde la cúpula de su catedral

El Museo de la Almudena es el lugar perfecto en el que poner fin al eterno debate sobre el estilo arquitectónico de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena. Gracias a su exposición permanente y sus novedosas iniciativas, contribuye cada día a revalorizar el principal templo de la Archidiócesis de Madrid, dando a conocer principalmente su desconocida y apasionante historia. Las piezas artísticas e históricas que custodia sirven de hilo para tejer un atractivo discurso expositivo, teniendo como broche final la subida a la cúpula, desde donde se contempla una de las postales más maravillosas de la capital española. Sin duda, el Museo de la Almudena nos hace sentir unos auténticos turista en mi país. Ahora, es momento de que visites su web y planifiques una visita, sus guías te están esperando.

J.

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