Capillas Sixtinas en España: 10 lugares en los que alzar la vista y disfrutar del arte

El 31 de octubre de 1512 es una de las fechas más importante de la Historia del Arte. El maestro Miguel Ángel dio por finalizados los frescos de la Capilla Sixtina, en los que venía trabajando desde abril de 1508, siendo en aquella histórica jornada en la que fue inaugurada en San Pedro del Vaticano una de las obras maestras del Renacimiento. Cinco siglos más tarde, la Creación de Adán, junto al resto de las pinturas que adornan la bóveda de este espacio ubicado en el Palacio Apostólico de la Ciudad del Vaticano, continúan impresionando a todos los que las contemplan.

Los frescos de la Capilla Sixtina han superado la esfera del arte, donde presumen de ser una de las grandes obras maestras de toda la Historia, para convertirse también en un adjetivo con el que calificar a otras grandes creaciones artísticas, tanto las culturales que han sido realizadas por la mano del ser humano, como las que ha moldeado la Naturaleza a lo largo de los siglos mediante sus propios procesos. España, uno de los lugares con más riqueza y diversidad patrimonial de todo el planeta, no es una excepción y cuenta con varias capillas sixtinas repartidas por todo su territorio. Solo hay que alzar la vista para contemplarlas. ¿Vienes a descubrirlas?

Cueva del Soplao

La Naturaleza escogió la Sierra de Arnero de Cantabria hace 240 millones de años para dar forma a la conocida como Capilla Sixtina de la geología. Situada en el subsuelo, es uno de los recursos turísticos más importantes de la región, situado entre los municipios de Valdáliga, Herrerías y Rionansa. Estalactitas, estalagmitas o helictitas son algunas de las formaciones que se pueden observar en las profundidades desde el 2005, año en que se produjo su apertura tras dejar atrás su pasado minero, al ser esta cueva una mina de zinc.

Cueva El Soplao, Capilla Sixtina de la geología. Fuente: María Jesús Tomé

La Naturaleza es caprichosa, y la Cueva de El Soplao es perfecta para descubrirlo. Los juegos de luces, sombras, olores y formas que se van apreciando a cada paso en cualquiera de los tres tipos de visitas que se pueden hacer a este espacio, donde se descubre por qué es conocida como la Capilla Sixtina de la geología. Además del paseo turístico, también se puede optar por el itinerario reservado para los más aventureros, que realizan una ruta de 3km. Por su parte, quienes quieren experimentar y rememorar la huella humana de la cueva, optan por la visita minera.

Cueva de Altamira

En 1868, la concepción que se tenía de la Prehistoria cambió radicalmente. Aquel año, con el descubrimiento de la Cueva de Altamira, se abrió un nuevo portal que nos trasladó al pasado, a las primeras huellas de la Humanidad. La sensibilidad y técnica empleada en las pinturas que se contemplan en sus paredes y techos llegó a hacer dudar a los científicos de la época, quienes confirmaron su autenticidad en 1902.

Pinturas de la Cueva de Altamira. Fuente: Turismo de Cantabria

Desde que se confirmase la veracidad del descubrimiento prehistórico en Santillana del Mar, las alabanzas y títulos que se ha ido ganando la Cueva de Altamira han sido muchos: desde la declaración de Patrimonio Mundial de la UNESCO hasta el sobrenombre de Capilla Sixtina del arte rupestre. Sin embargo, en ella intervinieron varios Miguel Ángel, y no uno solo como en el Vaticano, siendo varios los maestros que dejaron su huella pictórica en este histórico espacio. Las pinturas de Altamira son unas de las más antiguas del mundo, pero su historia se sigue escribiendo.

Panteón de San Isidoro de León

Fernando I y Sancha I de León promovieron la construcción de la Basílica de San Isidoro en la ciudad de León, reedificándola sobre una iglesia anterior. Su fundación se produjo bajo la advocación de San Juan Bautista, pero el cambio de denominación el 21 de diciembre de 1063 estuvo motivado por el traslado de las reliquias de Isidoro de Sevilla, recuperadas por los reyes. Además, la función del nuevo templo también era servir de Panteón Real para la Monarquía leonesa.

Panteón de los Reyes de León, en la Basílica de San Isidoro. Fuente: Museo San Isidoro de León

La hija de los reyes fundadores, Urraca de Zamora, encargó la decoración del panteón de San Isidoro. Sus frescos, a través de sus vivos colores, consiguieron hacer posible lo invisible, expresando la fe de la sociedad y las enseñanzas bíblicas. Sin saber quién fue el autor o autores de la conocida como Capilla Sixtina del Románico, su maestría dio por resultado un verdadero cómic en el que se repasan los principales hitos de la vida de Jesucristo: Nacimiento, Pasión y Resurrección.

Ermita de San Baudelio de Berlanga (Soria)

La provincia de Soria es una de las más desconocidas de España, pero su geografía cuenta con verdaderas joyas naturales y culturales. En este último grupo, podemos encontrar la Ermita de San Baudelio de Berlanga, situada a dos kilómetros del casco histórico de la localidad de Casillas de Berlanga. En esta pequeña capilla se encuentran algunas de las huellas cristianas más antiguas de la península Ibérica, ya que, aunque su primera referencia aparece en el siglo XII, diversos estudios de su morfología han determinado que podría existir culto en los últimos momentos de la Hispania romana.

Detalle de los restos de los frescos de la Ermita de San Baudelio de Berlanga (Soria)

La Ermita de San Baudelio de Berlanga debió formar parte de un conjunto monacal, del que en el siglo XIII solo subsistía este pequeño templo. En el siglo XIX, pasó a manos privadas, y en la década de 1920 su gran tesoro interior fue arrancado y vendido: las maravillosas pinturas murales de estilo mozárabe que recubrían sus muros y techos, repartidas hoy en día entre el Museo del Prado y varios museos de Estados Unidos. Sin duda, uno de los sucesos de expolio más tristes de nuestra historia, ya que, además, el arte mozárabe solo está presente en España. A pesar de su dispersión y de las escasas pinturas que todavía se conservan in situ en la ermita, todavía hoy se conoce a San Baudelio de Berlanga como Capilla Sixtina del Arte Mozárabe.

Techumbre de la Catedral de Teruel

La Catedral de Santa María de Mediavilla, situada en la ciudad de Teruel, es una de las más desconocidas de toda España, pero también de las más sorprendentes y fascinantes de las 87 que se pueden visitar a lo largo de todo el país. Este templo catedralicio es uno de los más interesantes de la herencia mudéjar aragonesa, estando integrados algunos elementos de su arquitectura y decoración en la Lista Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, como así es la torre, techumbre y cimborrio.

Techumbre de la Catedral de Teruel. Fuente: Diego Delso – Wikimedia

Respecto a la techumbre de la Catedral de Teruel declarada Patrimonio Mundial, cubre la nave central de la iglesia y fue realizada en el siglo XIII. Es una verdadera joya del arte mudéjar realizada en madera. Su robusta estructura está decorada con bellas pinturas que ilustran la sociedad de aquel momento, en la que la tradición cristiana, judía y musulmana trataban de convivir en armonía. La ornamentación de inspiración árabe se entremezcla con figuras góticas propias de la religión de la cruz latina, configurando en definitiva la Capilla Sixtina del arte mudéjar.

Cimborrio de la Catedral de Tarazona

Una serie de trabajos de restauración llevados a cabo hace algunos años en la Catedral de Nuestra Señora de la Huerta, en Tarazona, sacaron a la luz otra gran Capilla Sixtina en Aragón, pero en este caso de estilo renacentista. En el cimborrio del templo se escondían una serie de pinturas que, además de destacar por su calidad artística, fueron todo un descubrimiento por la temática de la que trataban. En el conjunto pictórico están representadas algunas de las figuras mitológicas, entremezcladas con personajes bíblicos.

Detalle de la ‘capilla sixtina’ de la Catedral de Tarazona. Fuente: Catedral de Tarazona

La temática de la Capilla Sixtina del Renacimiento español es única no solo en España, sino también en Europa. Ejecutadas por Alonso González a mediados del siglo XVI, el cimborrio de la Catedral de Tarazona enfrenta a través de sus personajes y con su elocuente desnudez a los extremos del bien y el mal. Sin embargo, el Concilio de Trento provocó que quedasen ocultas, hasta ahora que vuelven a lucir en todo su esplendor.

Ermita de la Virgen del Ara (Badajoz)

En el siglo XV, a las afueras de la localidad de Fuente del Arco (Badajoz), fue construido en estilo mudéjar un santuario en honor a la Virgen del Ara. La pequeña ermita es un centro de peregrinación mariana, pero también para los amantes del arte. Su única nave está cubierta por una bóveda de cañón, que en el siglo XVII fue decorada con unos maravillosos frescos de estilo barroco que, a día de hoy, son conocidos como Capilla Sixtina de Extremadura. Quienes dudan de este sobrenombre, no tienen más que contemplar su conjunto pictórico para confirmarlo.

Frescos de la Ermita de la Virgen del Ara. Fuente: PlanVE

La Ermita de la Virgen del Ara está declarada Bien de Interés Cultural, y sus maravillosas pinturas tuvieron mucho que ver en este título. Al igual que en el Palacio Episcopal de San Pedro del Vaticano, en este santuario mariano extremeño también hay pinturas que representan el Génesis, entre otras. Según los restauradores de la última intervención que se hizo sobre las pinturas, pudieron llegar intervenir en este maravilloso conjunto pictórico hasta seis artistas diferentes.

Iglesia de San Antonio de los Alemanes (Madrid)

Cuando se realiza una ruta turística por el centro de Madrid para visitar sus principales iglesias, no debería faltar una parada en San Antonio de los Alemanes. Construida en el siglo XVII, formaba parte del Hospital de San Antonio de los Portugueses, fundado por Felipe III en 1606. Es una de las obras barrocas más importantes de la capital, además de uno de los ejemplos de este estilo más destacados también de todo el país. Su humilde exterior, construido en ladrillo y yeso, confunde con el tesoro que aguarda en su interior.

Frescos de la Iglesia de San Antonio de los Alemanes. Fuente: Minube

Todos los muros y techos de la Iglesia de San Antonio de los Alemanes están decorados al fresco. Pocos son los visitantes que no sufren un stendhalazo al entrar en esta iglesia madrileña y quedarse totalmente impresionados con la cantidad de pinturas que contemplan a su alrededor, sintiéndose abrumados ante tal cantidad de arte. Luca Giordano, Juan Carreño de Miranda o Francisco Rizi son algunos de los maestros que han intervenido en ejecutar esta obra maestra que se ha ganado el sobrenombre de Capilla Sixtina del barroco español. Sin duda, un título más que merecido.

Iglesia de San Nicolás de Bari (Valencia)

El gusto rococó y recargado del Barroco se impuso en la Iglesia de San Nicolás de Bari, situada en pleno casco histórico de Valencia, cuyos orígenes estaban en pleno gótico. Fueron varios los artistas que intervinieron en la redecoración interior del templo a finales del siglo XVII y principios del XVIII. Todos los techos y muros de la nave central quedaron pintados con espectaculares frescos, cuya temática era puramente religiosa, profundizando en las enseñanzas y moral cristianas.

Interior de la Iglesia de San Nicolás de Bari. Fuente: Valencia Bonita

Aunque la Iglesia de San Nicolás de Bari es muy famosa entre los valencianos, su fama mundial llegó de la mano de Gianluigi Colalucci, el restaurador italiano que llevó a cabo su limpieza y puesta a punto entre 2014 y 2016 y que también se encargó de la restauración de la Capilla Sixtina de San Pedro del Vaticano. Una vez que finalizaron los trabajos, Colalucci no dudó en afirmar que los frescos de San Nicolás de Bari bien merecían el adjetivo de Capilla Sixtina valenciana, situándola a la misma altura de la obra maestra de Miguel Ángel.

Basílica de la Virgen del Prado

El lugar en el que se emplaza la Basílica de Nuestra Señora del Prado, en Talavera de la Reina, siempre ha estado ligado a la religión, remontándose al período romano. De hecho, se sugiere que incluso en la etapa de dominación musulmana se mantuvo el culto en una pequeña ermita, que en el siglo XVI fue sustituida por otra de fábrica renacentista. El Rey Felipe II visitó el complejo y, según la tradición, lo definió como “Reina de las Ermitas“. Sin embargo, su decoración a través de la cerámica local ha permitido que se haya ganado también el título de Capilla Sixtina de la Cerámica.

Retablo en cerámica en la Basílica de la Virgen del Prado. Fuente: Antonio Lozano

Los diferentes azulejos de cerámica que hay distribuidas por toda la ermita, que fue elevada a título de basílica por Juan Pablo II en 1989, fueron colocados entre los siglos XVI y XX. Es por ello que sus estilos abarcan desde el renacimiento, el barroco o el rococó al más puro gusto francés. Escenas de la vida de la Virgen y de Cristo, de santos o de la propia advocación mariana del templo dan forma a todo este tesoro en cerámica.

Estos magníficos ejemplos que hemos descubierto en esta ruta virtual por diversos puntos de la geografía española son perfectos para demostrar nuevamente la vasta riqueza y diversidad patrimonial que se puede disfrutar en España. Si bien es cierto que se podrían haber añadido muchos más espacios, tanto culturales como naturales, las diez Capillas Sixtinas que forman parte de este recorrido te harán sentir un auténtico #turistaenmipaís.

J.

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