Origen e historia del Palacio de las Cortes, sede del Congreso de los Diputados

Son escasos los días en los que los diferentes reporteros de las cadenas de televisión no conectan en directo desde la fachada principal del Palacio de las Cortes, defendida por los famosos leones con los que todo turista que se precie se hace una fotografía. La sede del Congreso de los Diputados es uno de los edificios que más acostumbrados estamos a ver por el significado que representa, al ser el lugar en el que se reúnen los 350 miembros que forman la Cámara Baja de las Cortes Generales, las cuales representan al pueblo español.

Las interpelaciones, mociones y preguntas que se suceden entre los diputados no son el motivo por el que vamos a hablar del Congreso de los Diputados, sino que, dado que es por todos conocida la función que cumple en el sistema democrático de España, lo interesante es descubrir la historia que se esconde detrás de sus muros. Más allá del hecho acontecido el 23 de febrero de 1981, del que todavía quedan pruebas en el techo el hemiciclo, son pocos los que conocen el origen del Palacio de las Cortes, sorprendiéndose todos ellos cuando descubren, por ejemplo, que se construyó sobre el solar que dejó un antiguo convento.

El Convento del Espíritu Santo

En el plano de Pedro Texeira de 1656, es posible comprobar que uno de los conventos que se alzaba en la Carrera de San Jerónimo había sido construido en 1594. Se trataba del Convento del Espíritu Santo de la Orden de los Clérigos Menores, el primero que fundaron en España, y cuya primera sede se situaba en otra parte de la villa, estableciéndose en la citada calle en 1599. Los terrenos habían sido adquiridos por Magdalena de Guzmán, II marquesa del Valle de Oaxaca, para la construcción del complejo religioso, que disponía de iglesia, cementerio y convento.

Iglesia del Convento del Espíritu Santo. Fuente: Wikimedia

El templo conventual era el elemento más destacado del conjunto. Se trataba de una iglesia sencilla de planta de cruz latina, con cúpula y una fachada custodiada por dos torres campanario. Disponía de cuatro capillas laterales, una de ellas dedicada a San José, donde se le veneraba representado en una escultura tallada por Juan Pascual de Mena, actualmente desaparecida.

A principios del siglo XIX, el Convento del Espíritu Santo hubo de ser reformado, con el objetivo de evitar su perdición dado el mal estado en el que se encontraba. Sin embargo, en 1823 sufrió un incendio. Luis Antonio de Francia, que había venido a Madrid para reestablecer la monarquía absoluta de Fernando VII y acabar con el movimiento liberal, se encontraba rezando en la iglesia en el mismo momento en que se desató el fuego. Aunque él no sufrió daño alguno, el templo sufrió graves consecuencias que obligaron a sus monjes a abandonar el convento y trasladarse hasta el de Portacoeli.

María Cristina de Borbón, madre y regente de Isabel II. Fuente: Museo del Prado

El incendio motivó a efectuar nuevas reformas en el Convento del Espíritu Santo, siendo el momento en que se derribaron sus torres. Sin embargo, su estado era prácticamente ruinoso. Once años después del fuego, el mismo lugar en que casi pierde la vida el francés encargado de restaurar el absolutismo fue testigo de la llegada de los primeros pasos liberales adoptados desde la Corona. En 1834, la reina regente María Cristina de Borbón promulgó el Estatuto Real, que estableció unas Cortes bicamerales: Estamento de Próceres del Reino o Cámara Alta (similar al actual Senado) y Procuradores del Reino o Cámara Baja (cámara electiva similar al actual Congreso de los Diputados). Aprobado el Estatuto, era el momento de buscar sede para las nuevas Cortes.

De convento a sede parlamentaria

Mientras que el Estamento de Próceres del Reino se reunió en el Casón del Buen Retiro o en el Colegio de Doña María de Aragón, edificio que hoy sigue ocupando también en gran parte el Senado, la Cámara Baja decidió hacer uso del antiguo Convento del Espíritu Santo. Gracias al diseño del arquitecto Tiburcio Pérez Cuervo, su iglesia fue reformada para acoger la Sala de Sesiones de los Procuradores. Cabe destacar que se añadió una portada neoclásica formada por columnas jónicas.

Convento del Espíritu Santo reformado como Palacio de Cortes. Fuente: congreso.es

Después de varios vaivenes políticos, en 1837 se aprobó una Constitución de corte progresista, que seguía apostando por la estructura bicameral del poder legislativo. Sin embargo, se consideró que un antiguo convento no era el lugar más idóneo para celebrar las reuniones de la Cámara que debía representar al pueblo. Por ello, y a pesar de las reformas que se habían emprendido en el edificio, en medio del marco de desamortizaciones de aquel momento se procedió al derribo del complejo religioso a partir del 21 de marzo de 1842.

La construcción del Palacio de las Cortes

Coincidiendo con el día en que cumplía 13 años, la reina Isabel II de España dispuso la colocación de la primera piedra del nuevo Palacio de las Cortes sobre el solar que había dejado el demolido Convento del Espíritu Santo el 10 de octubre de 1843. Narciso Pascual Colomer fue el encargado de diseñar el nuevo edificio que iba a acoger la Cámara de representación del pueblo español. El resultado fue uno de los mejores ejemplos del estilo neoclásico en todo el país.

Fachada del Palacio de las Cortes, sede del Congreso de los Diputados

Una de las grandes curiosidades de la construcción del Palacio de las Cortes radica en que, mientras estas se sucedían, los diputados se reunieron en la sala del Teatro Real. Lo cierto es que, a día de hoy, son pocos los días en los que el actual Congreso no deja de parecerse también a una tragicomedia. Finalmente, el 31 de octubre de 1850, Isabel II inauguró el nuevo edificio de la Carrera de San Jerónimo. La reina aparece representada en la bóveda del hemiciclo, junto a otros personajes ilustres de la historia de España.

Visitar el Congreso de los Diputados

Seguramente, una vez que has descubierto el origen del Palacio de las Cortes tengas más ganas todavía de visitar la sede de la Cámara Baja. Para poder conocer el interior del Congreso de los Diputados, no tienes que esperar hasta la jornada de puertas abierta que tiene lugar anualmente a comienzos del mes de diciembre. En la página web de este mismo órgano constituciones puedes encontrar un formulario en el que inscribirte para visitarlo durante todo el año, siempre que la actividad parlamentaria lo permita. Solo en el mes de agosto no hay pases. Además, es completamente gratuito.

Detalle de uno de los leones del Congreso de los Diputados

Detrás de cada edificio de nuestras ciudades, siempre hay una historia que merece ser contada, y el Congreso de los Diputados no iba a ser ninguna excepción. Cuando pasas por delante de su fachada y te paras frente a los dos leones de bronce, ejecutados por Ponzano con cañones tomados al enemigo en la Guerra de África de 1860, no puedes dejar de sentirte un auténtico #turistaenmipaís, disfrutando de uno de los edificios que han marcado el paso de la historia reciente de España.

J.

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